Sunday, November 04, 2012

Andrey Zvyagintsev - Elena



Este filme logra generar en mí, la rabia que usualmente solo reservo para la humanidad. Y es precisamente porque demuestra de lo que somos capaces y peor aún, las razones mezquinas por las cuales actuamos así. La trama es sencilla y hasta trillada: un hombre argumenta en contra de mantener económicamente al hijos adultos de su segunda esposa el que en más de una ocasión ha demostrado ser no solo un vago sino el tipo de vividor que abunda en todos los países del mundo. La esposa, que anteriormente había sido su enfermera, no está de acuerdo con esta decisión y a menudo trae el tema, añadiendo como el hombre malcría a su hija biológica.  Los argumentos no pasan de simples y calmadas discusiones familiares. Más adelante, el hombre sufre un ataque al corazón y decide redactar su testamento en el cual otorga la mayor parte de sus bienes a su hija, dejándole a su esposa una pensión vitalicia. Es en este preciso momento en el cual el filme, de manera fría, metódica y espantosamente real y posible, toma un giro Dostoievskiano. No diré más sobre de la trama pero sí sobre como Zvyaginstev pinta un espantoso retrato de lo que es o puede ser la familia. ¿A qué extremo somos capaces de llegar para proteger a los que realmente se aprovechan de nosotros? El filme es tranquilo y sosegado; muy pocas veces las emociones dominan el mise en scene. Lejos de declararla una obra maestra de Zvyaginstev (este honor le cae a The Return ), si me atrevo a decir que el director ruso ha logrado un filme de horror doméstico que solo recuerda que tan bajo podemos caer.