Come and See parece ser lo que le pasa por la mente a esta
chica justo cuando el protagonista Florya se le acerca y es precisamente esta escena la que actúa
como una puerta a los horrores que están por comenzar en este filme dirigido
por el ruso Elem Klimov en 1985. Se nos cuenta la historia de este joven ruso, prácticamente un niño, y
sus diferentes encuentros con la milicia rusa, los campesinos y finalmente con
el ejercito nazi. A esta película la han llamado el mejor filme anti guerra y
ciertamente cuenta con méritos para semejante declaración. Aquí no tenemos
actos de heroísmo militar, lo que en filme anti bélico es una contradicción,
sino que retrata la cotidianidad de la miseria diaria durante un conflicto.
El joven Florya es testigo de un sinnúmero de horrores que le envejecen
marcadamente durante el transcurso del filme. Aquellos que favorecen la forma sobre
el contenido tendrán suficiente de que hablar pero en este caso es una forma
que esta atada al contendido, a llevar al espectador hacia la monstruosidad y a
rememorar las atrocidades de las que somos capaces. En el lado técnico la cinematografía
es ágil; las cámaras van justo detrás de los actores siguiéndoles como testigo, como una víctima más que corre por su vida. A través del filme hay detalles técnicos
que resaltan nuestra experiencia como espectador como cuando Florya pierde
parcialmente la audición por una explosión y por un largo tiempo escuchamos
lo que el escucha: una mezcla de voces, sonidos y chirridos que distorsionan la
realidad. Finalmente, en un collage final se presentan combinadas escenas de
documentales sobre el desarrollo del nazismo mientras el joven dispara contra
un retrato de Hitler. Es imposible no verse afectado por filme como este.
Saturday, May 04, 2013
Thursday, May 02, 2013
This must be the place
El filme This must be the place es raro. Es un road movie que contiene al que en mi opinión es uno de los personaje más irritantes de la historia del cine. Sin embargo tiene muchos elementos valiosos. La música que se utiliza, en especial las múltiples versiones de una misma canción me parece acertada. Pero aún no me decido si esta película es una parodia o si es algún tipo de experimento. La trama no es típica de un road film: el personaje central, el músico Cheyenne (muy muy Robert Smith de The Cure) busca visitar a su padre antes de morir pero llega tarde. Al leer los diarios de su padre se da cuenta que había estado en Auschwitz donde desarrollo una terrible fobia por un nazi que aun estaba vivo. Cheyenne decide ir en su busca para eliminarlo. Todos los ingredientes para un típico drama de acción pero en manos de Paolo Sorrentino y su equipo se convierte en lo que alguien describió como un "dramedy." A mi me parece que el filme esta diciendo muchas cosas en el trasfondo, cosas que son muy difíciles de detectar de una sola vez. Escenas muy ingeniosas y que parecen desconectadas. Por alguna razón me recuerda a los filmes de Werner Herzog. En fin, la escena más intrigante ocurre en el último tercio del filme. Chayanne es reconocido por una fanática en el desolado estacionamiento de un centro comercial. La chica tambien con maquillaje al igual que la estrella del rock corre destras de él pero Cheyenne niega ser el rockero que ella busca. En ese momento pasa un tractor verder que remolca una plataforma donde va de pie un hombre con el bigote de Hitler. La cámara se acerca y en un plano intermedio queda la imagen que uso para esta reseña: un hombre con bigote de Hitler que pasa frente a una ondeante bandera americana en un centro comercial. ¡Venga la interpretación!
Sunday, April 28, 2013
La torre de los siete jorobados
¿Quién
es Edgar Neville? Esta fue la primera pregunta que me planteé al pensar
escribir esta reseña. Sin embargo, aunque la respuesta me intriga quiero evitar
el autorcentrismo y enfocarme en lo que vi hace unas horas. El filme La torre de los siete jorobados es una
extraña joya de la cinematografía española que hizo su aparición en las salas
de cine en 1944. Escuché de el por primera vez en una columna de Jonathan
Rosenbaum y aún luego de haberlo visto detenidamente no sé que pensar. La trama
no es nada de otro mundo: un hombre desea resolver un misterio motivado por el
fantasma de un hombre asesinado. Su investigación le lleva a conocer a la
sobrina del profesor muerto y a un grupo de jorobados. Sin embargo, lo gótico
de la historia combinado con una escenografía delirante que hace alarde de ecos
del expresionismo alemán (sombras y escaleras, por supuesto)y un sorpresivo
tono humorístico que en ocasiones contrasta con la atmósfera general son
suficientes para hacer de este extraño filme un evento digno de repetidas
visitas. El espejo de las deformidades (que es normalizante), hipnotismo,
falsificación de dinero y un sabor muy español redondean este impresionante
filme. Mi momento biográfico ocurrió cuando mencionaron la plaza de la paja y
el arroz con leche sobre los cuales escribiré más adelante.
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