Monday, June 10, 2013

Elisa vida mía


Confieso que como usualmente me ocurre no presté suficiente atención al filme de Carlos Saura, Elisa vida mía. Entre las labores de la cocina y mi tradicional distracción pude ver comprender algo de la trama. Pero si hay algo que no puedo negar es la atmosfera. Quisiera usar la palabra austera, pero dada la situación política de estos últimos años donde los ricos conspiran por estrangular a los que ya de por si no tienen mucho, usarla trae un peso considerable. Sin embargo, es la palabra que me viene a la mente al re-imaginarme a los personajes. Hay algo en el rostro de Geraldine Chaplin que sugiere las muchas emociones que su personaje va tejiendo a través de sus películas. Fernando Rey es como siempre un pilar que ancla la actuación  en general y como un bono la actuación de la niña Ana Torrent del inolvidable filme, El espíritu de la colmena. Pero aún más importante que la actuación es la atmósfera: una fotografía mínima acentuada por la música de Erik Satie; el color cansado de una película de los años setenta en fin es un filme que merece mirarse.  Nota cinefílica: en un momento la cámara panea sobre un escritorio; de fondo, Satie y sobre el escritorio El criticón. Amén.

Sunday, June 09, 2013

Luis Buñuel La joven


Buñuel tiene el problema de que muchos asocian a primera instancia sus filmes con primero, El perro andaluz y luego con sus juegos surrealistas de los años sesenta como Viridiana o El ángel exterminador. Oculta queda pues la etapa mexicana y uno que otro filme hecho dentro de la industria estadounidense. Este último es el caso de La joven o The Young One.  Este filme resultó de una colaboración entre el director español, una compañía productora mexicana y escritores estadounidenses en la lista negra de McCarthy. Cuando comencé a verlo, luego de una motivante reseña hecha por Jonathan Rosenbaum, no sabía que esperar  y definitivamente no me decepcionó. El tema es peligroso para el cinema comercial americano y de hecho este filme no se hubiera hecho jamás en estos días. Un joven afroamericano escapa luego de ser falsamente acusado de violar a una mujer blanca. En su fuga termina en una isla en la costa sur de Estados Unidos. Los únicos habitantes son un hombre que vigila una reserva forestal y una niña que está a su cargo. La interacción de estos tres conjura una mezcla de temas sociales que llevan la trama por caminos insospechados. Pero además del contenido explosivo hay muchos otros detalles que hacen de La joven un estupendo filme. La fotografía de Gabriel Figueroa, quien debutó en el ¡Qué Viva Mexico! de Einsestein es exquisita haciendo danzar las variaciones de blanco y negro en especial en las escenas oscuras y en el retrato de los pantanos.   El ritmo del filme es adecuado lo que permite que los 92 minutos transcurran a toda prisa. La atmósfera espesa y ampliada por la música, recuerda los filmes de pantano de Jean Renoir  y la actuación, en especial del músico y la niña (que nunca volvió a actuar) lo complementan a la perfección
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